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15 junio 2007

Bienaventuranzas mayores

En el "Día Internacional sobre la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez".

Bienaventuranzas Mayores

Bienaventurados los viejos que todavía ríen, porque gozan del cariño de sus nietos.

Bienaventurados los viejos que todavía lloran, porque saben de dolores del cuerpo y del alma.

Bienaventurados los viejos que todavía aman, porque descubrieron el secreto de la eterna juventud.

Bienaventurados los viejos que todavía cultivan amistades, porque nunca estarán solos.


Bienaventurados los viejos que todavía bailan, porque sus movimientos son una caricia para el alma.


Bienaventurados los viejos que todavía creen, porque dejarán una herencia incalculable.


Bienaventurados los viejos que repiten historias, porque siguen evocando vivencias.


Bienaventurados los viejos que perdieron su autonomía, porque nos recuerdan la esencia sagrada que está más allá del cuerpo y de la inteligencia.


Bienaventurados los viejos que saben ser padres, madres, abuelos y abuelas; aún cuando lo que una sea el amor y no la sangre.


¡Bienaventurados sean los viejos!

09 enero 2007

Puedes juntar las manos - Girondo

Tenía 16 años cuando descubrí la poesía de Oliverio Girondo. Y todo gracias a mi profesora de literatura de 4º año del secundario, que pensaba (pobre) que yo tenía algún talento para la composición.
Girondo, locura y genialidad. Gracias profe!, de aquellos días de estudiante, uno de mis mejores recuerdos.

Puedes juntar las manos

La gente dice:
Polvo,
Sideral,
Funerario,
y se queda tranquila,
contenta,
satisfecha.
Pero escucha ese grillo,
esa brizna de noche,
de vida enloquecida.
Ahora es cuando canta
Ahora
y no mañana
Precisamente ahora.
Aquí.
A nuestro lado...
como si no pudiera cantar en otra parte.
¿Comprendes?
Yo tampoco.
Yo no comprendo nada.
No tan sólo tus manos son un puro milagro.
Un traspiés,
un olvido,
y acaso fueras mosca,
lechuga,
cocodrilo.
Y después...
esa estrella.
No preguntes.
¡Misterio!
El silencio.
Tu pelo.
Y el fervor,
la aquiescencia
del universo entero,
para lograr tus poros,
esa ortiga,
esa piedra.

Puedes juntar las manos.
Amputarte las trenzas.
Yo daré mientras tanto tres vueltas de carnero.
Oliverio Girondo
(1891-1967)

18 octubre 2006

Oración al Dios No Conocido

Antes de continuar en mi camino
y lanzar mi vista al frente una vez más,
elevo, solo, mis manos a Tí en dirección de quién huyo.
A Tí, de las profundidades de mi corazón,
he dedicado altares festivos para que,
en cada momento, tu voz me pudiera llamar.
Sobre esos altares están grabadas a fuego estas palabras:
"Al Dios No Conocido"
Tuyo, soy yo, aunque al presente me encuentre asociado a los sacrílegos.
Tuyo, soy yo, no obstante los lazos que me empujan al abismo.
Aunque quiera huir, me siento forzado a servirte.
Yo quiero conocerte, desconocido.
Tú, que me penetras el alma y, cual torbellino, invades mi vida.
Tú, el incomprensible, pero mi prójimo,
quiero conocerte, quiero servirte sólo a Tí.

Friedrich Nietzsche
(Traducido del alemán por Leonardo Boff)

22 septiembre 2006

Te estamos llamando, Señor

"Te estamos llamando, Señor.

Porque seis días trabajaste y al séptimo descansaste. Esa fue tu enseñanza: apartar un día para tu honra. Por eso, hoy, mujeres y hombres de este barrio dejamos nuestros trabajos y llegamos hasta esta casa para pedirte que te quedes con nosotros.

Pero, en una esquina con semáforo, en (el barrio porteño de) Mataderos, hoy trabaja Cachito, un pibe de ocho años, con su esponja y baldecito limpiando vidrios de los autos.
Por eso te imploramos, Señor, ¡míralo!

A la salida de una enorme iglesia de (el barrio porteño de) Recoleta, trabaja Dorita, ella está en la escuela primaria, pero hoy vende estampitas a todos los que salen del templo.
Por eso te rogamos, Señor, ¡cuídala!

En una tierra lejana, aunque muy cerca de donde nació Jesús, tu Hijo, Mohamed el carpintero, llora y maldice mientras termina su trabajo: es una pequeña caja de madera. Hoy deberá entregar doce cajas más para enterrar a los chicos que mató el misil que cayó ayer en el pueblo.
Por eso te pedimos, Señor, ¡consuélalo!

Ya lo ves, llegamos con algún cansancio y el corazón herido.
Porque pese a tantas maestras y maestros abnegados, a tanta enfermera y médico esforzado, a tantas madres y padres amorosos, todavía toleramos a esos que esclavizan, que humillan y que matan a nuestros niños.

Por esta culpa vieja que arrastramos, por todo el desvelo que merecen nuestros pibes, por esta deuda que tenemos con la vida, te rogamos humildemente, casi avergonzados, no nos dejes solos, Señor.

Ven a acompañarnos, necesitamos tu consuelo o tu juicio, pero no nos niegues tu presencia. ¡Con ansias esperamos tu Palabra y el vuelo de tu Santo Espíritu para que nos deje tu paz!

Te invocamos, Señor. ¡Amén!"

Hugo R. Tisera
Red de Liturgia del Consejo Latinoamericano de Iglesias

12 septiembre 2006

Valor

"El valor de las cosas no está en el tiempo que ellas duran, sino en la intensidad con la que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables"

Fernando Pessoa
poeta portugués
1888 - 1935

30 agosto 2006

A mi abuelo

Otra vez el desvelo.
Me acordé de tus ojos, tu mirada lejana.
Sentí otra vez tus pasos lentos, dolorosos.

Prometí no olvidar tu sonrisa, tus abrazos.
Tus palabras tiernas, tu complicidad amiga.

Tu soledad, es ahora mía.
Es tu Dios trascendente, que me atrapa, me vence.

Escuché el murmullo, tu oración silenciosa;
que repite mi nombre, cada día.

18 agosto 2006

En la brecha


EN LA BRECHA

¡Ah desgraciado si el dolor te abate,
si el cansancio tus miembros entumece!
Haz como el árbol seco: reverdece
y como el germen enterrado: late.

Resurge, alienta, grita, anda, combate,
vibra, ondula, retruena, resplandece...
Haz como el río con la lluvia: ¡crece!
Y como el mar contra la roca: ¡bate!

De la tormenta al iracundo empuje,
no has de balar, como el cordero triste,
sino rugir, como la fiera ruge.

¡Levántate!, ¡revuélvete!, ¡resiste!
Haz como el toro acorralado: ¡muge!
O como el toro que no muge: ¡embiste!

José de Diego - poeta puertorriqueño
(1866 - 1918)

16 agosto 2006

90 años

Hoy mi abuela Angela, en Argentina, cumple 90 años. Quise compartir con ustedes algunos pensamientos que le dediqué.

Gabriel
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Gorda,

Feliz Cumple! Me gustaría mucho estar ahí, con vos, para que entre anécdotas, silencios y miradas cómplices nos riéramos un rato.

Recuerdo que cuando cumplistes los 70 te preguntabas ¿llegaré a los 80? Cuando esos esperados y difíciles 80 llegaron, otra vez tu pregunta, ¿llegaré a los 90? Me imagino lo que te estás preguntando hoy...

Lory me dice que alguien, algún día, debería de escribir tu historia. Muchos lectores quedarían fascinados, no tengo dudas. De aquella muchachita que escapó de casa siendo una niña a la bisabuela de hoy hay un camino recorrido muy largo.

Siempre supistes dar humor a cada una de tus anécdotas, aunque fueran profundamente tristes. Me recuerdo siendo un niño y vos contándome de tu paso por el circo, por el boxeo, por la cárcel, por la pobreza extrema. Siempre con una sonrisa. La dureza de la vida sólo te hizo más fuerte. Las marcas de bala en tu cuerpo son el recuerdo de aquella muchacha que vivió en la clandestinidad, la que se escapó de la policía. Siempre huyendo, hasta que un buen día la gracia de Dios te encontró.

Fuistes la compañera del abuelo, la que junto a él supo que las privaciones, la enfermedad y el dolor eran también parte de la experiencia de la fe. La que bajo las inclemencias del tiempo, de madrugada, también puso ladrillo sobre ladrillo para construir la iglesia que vio crecer a muchos, a mí entre ellos.

Hoy, a tus 90 años, con la mente todavía lúcida, como siempre, quiero decirte algunas cosas que he aprendido de vos:

* Me enseñastes a creer en mí. A creer posible lo imposible, y a que el mundo todo no puede contra la determinación de una sola persona.

* Me enseñastes a amar la libertad. Admiro tu inconformismo, el salirte de los moldes preestablecidos, el rechazar el "está todo dicho", tu rebelión contra toda subyugación. Ese "potro salvaje" que corre por tus venas, también corre por las mías. Lo heredé de vos.

* Me enseñastes que puedo ir a Dios con confianza. Ese mismo Dios que en innumerables ocasiones palpamos sobrenaturalmente, es el mismo que soporta nuestras inconsecuencias, recibe nuestros reproches, escucha nuestros cuestionamientos, tiene misericordia de éstas sus criaturas imperfectas. El mismo Dios que permanece Amigo, todo el tiempo.

Te quiero así, Gorda, con todas tus locuras y todas tus genialidades.

Deseo que Dios te bendiga hoy especialmente, celebrando la llegada de un año más.

Tu nieto,

11 febrero 2006

Padre nuestro del buen humor

por Wanda Hernández - CLAI

Dios nuestro que estás en nuestras vidas,
santificada sea tu risa.
Venga a nosotros tu gozo.
Hágase tu buen humor
así en la alegría como en el dolor.
La sonrisa nuestra de cada día
ayúdanos a ofrecerla hoy,
y perdónanos nuestros malos humores
así como cuando contagiamos con ellos a los demás.
No nos dejes caer en la tentación,
más líbranos de la apatía,
porque tuya es la gracia
y el poder de la alegría
por todos los siglos.
Amén...

22 junio 2005

Noche de Wetripantu

Anochece. Una mano dibuja en los vidrios
el rostro de una helada, cuyo nombre ha olvidado.
Los manzanos sueñan la felicidad
de compartir el mundo con los pájaros.
La Nueva Salida de Sol ilumina
el camino de los perdidos.
El invierno hunde sus pies
dejando una huella sin forma.
La estación de las lluvias es nuestro único consuelo.
Noche de Wetripantu. Un nuevo orden perdura en las cosas.
La memoria recupera el silencio
anterior a la palabra.

Poema mapuche

20 junio 2005

Día del padre

Ñanquito,

Aun en mi melancolía me resisto a encontrarte sólo en el recuerdo.
Aun pienso que te llamo y me contestás alegre, como siempre y a pesar de todo.
Aun me duele el pecho cuando pienso en tu vida, en tu partida y en cuanto te extraño en estos días.
Aun te espero y te esperaré en mi peuma y tendremos nuestro pentukun.

Extrañé todo,

Gabriel

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No sé lo que he soñado...

No sé lo que he soñado
en la noche pasada;
triste muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
sé que aún me quedan lágrimas.
Gustavo Adolfo Bécquer

17 junio 2005

Horas de junio


Vuelvo a ti, soledad, agua vacía,
agua de mis imágenes, tan muerta,
nube de mis palabras, tan desierta,
noche de la indecible poesía.

Por ti la misma sangre —tuya y mía—
corre el alma de nadie siempre abierta.
Por ti la angustia es sombra de la puerta
que no se abre de noche ni de día.

Sigo la infancia en tu prisión, y el juego
que alterna muertes y resurrecciones
de una imagen a otra vive ciego.

Claman el viento, el sol y el mar del viaje.
Yo devoro mis propios corazones
y juego con los ojos del paisaje.

Junio me dio la voz, la silenciosa
música de callar un sentimiento.
Junio se lleva ahora como el viento
y el alma inútilmente fue gozosa.

Al año de morir todos los días
los frutos de mi voz dijeron tanto
y tan calladamente, que unos días
vivieron a la sombra de aquel canto.
(Aquí la voz se quiebra y el espanto
de tanta soledad llena los días.)

Hoy hace un año, Junio, que nos viste,
desconocidos, juntos, un instante.
Llévame a ese momento de diamante
que tú en un año has vuelto perla triste.

Álzame hasta la nube que ya existe,
líbrame de las nubes, adelante.
Haz que la nube sea el buen instante
que hoy cumple un año, Junio, que me diste.

Yo pasaré la noche junto al cielo
para escoger la nube, la primera
nube que salga del sueño, del cielo,
del mar, del pensamiento, de la hora,
de la única hora que me espera
¡Nube de mis palabras, protectora!
Carlos Pellicer
Poeta mexicano
(1897-1977)

10 mayo 2005

Acto de abandono

La siguiente oración fue encontrada en un bolsillo del saco del presidente Kennedy el día de su asesinato. Profunda e inspiradora.

"Acto de abandono"

En tus manos, oh Dios, me abandono,

modela esta arcilla, como hace con el barro el alfarero.

Dale forma y después, si así lo quieres, hazla pedazos.

Manda, ordena ¿Qué quieres que yo haga?

¿Qué quieres que yo no haga?

Elogiado y humillado, perseguido,

incomprendido y calumniado,

consolado, dolorido, inútil para todo,

sólo me queda decir a ejemplo de tu madre:

"Hágase en mí según tu Palabra".

Dame el amor por excelencia, el amor de la cruz;

no una cruz heroica

que pudiera satisfacer mi amor propio;
sino aquellas cruces humildes y vulgares
que llevo con repugnancia.
Las que encuentro cada día en la contradicción,
en el olvido, el fracaso, en los falsos juicios,
en la indiferencia, en el rechazo
y el menosprecio de los demás,
en el malestar y en la enfermedad,
en las limitaciones intelectuales
y en la aridez, en el silencio del corazón.
Solamente entonces Tú sabrás que te amo,
aunque yo mismo no lo sepa,
pero eso basta.

Amén

26 marzo 2005

Otoño soy

Este otoño que en ser galante insiste,
este otoño angustiado de promesas,
quiere alegrarse y sin embargo es triste
y me engaña otra vez cuando me besas.

Este otoño es cruel, verja florida,
por dentro es sombra, vencimiento, nada.
Su última rosa morirá afligida,
si no tiene el calor de tu mirada.

Y pues yo soy otoño, ven y toca
mi frente mustia, mi canción doliente;
tú, primavera y besos en mi boca;
yo, madrigal; yo, rosas en tu frente.
Otoño, ya llegaste, y me venciste
con tus anacreónticas promesas.
Otoño soy también, otoño triste,
pero menos otoño si me besas...

Demetrio Korsi (1899-1957) - poeta panameño