11 febrero 2006

Padre nuestro del buen humor

por Wanda Hernández - CLAI

Dios nuestro que estás en nuestras vidas,
santificada sea tu risa.
Venga a nosotros tu gozo.
Hágase tu buen humor
así en la alegría como en el dolor.
La sonrisa nuestra de cada día
ayúdanos a ofrecerla hoy,
y perdónanos nuestros malos humores
así como cuando contagiamos con ellos a los demás.
No nos dejes caer en la tentación,
más líbranos de la apatía,
porque tuya es la gracia
y el poder de la alegría
por todos los siglos.
Amén...

Silencio

por Frai Betto,

Conozco el silencio de los monjes, aunque los conventos actuales, enclavados en las ciudades, sean en general ruidosos. En las excepciones a la regla, los religiosos comen en silencio, caminan por el claustro sin que nadie los interrumpa, se quedan horas en la capilla dejándose embriagar por el Misterio. Hoy, muchos practican la meditación en búsqueda del silencio. Quieren sumergirse en el propio pozo y beber de la fuente de agua viva.

Las nuevas generaciones ya no aprenden a cerrar los ojos para ver mejor. Saben poco de las grandes tradiciones espirituales; se inclinan sin reverencia; se arrodillan sin orar; meditan sin contemplar; ignoran que la soledad es un ejercicio de solidaridad. No escuchan al Misterio, ni auscultan al Invisible. Son cada vez más raros los jóvenes que hacen la experiencia de dejar a Dios hablar en ellos, así como el amado disfruta de la presencia invisible, aunque envolvente, de la amada.

10 febrero 2006

Bonhoeffer II

Fragmentos...

"Parece como si se tratara sólo de eso, de si aún se puede deducir a partir del fragmento que constituye nuestra vida, cómo estaba realmente proyectada y pensada la vida en su totalidad, y de qué material se compone la misma. Pues hay fragmentos que hay que desechar, y otros, que son significativos por los siglos, porque su perfección no puede ser otra cosa que obra de Dios, es decir, fragmentos, que tienen que permanecer siendo fragmentos - pienso, por ejemplo, en el arte de la fuga musical. Y si nuestra vida tan sólo llegase a constituir el más tenue reflejo de tal fragmento, en el que, aunque sea por breve tiempo, concuerdan los diferentes temas acumulados, y en el que el gran contrapunto se mantiene desde el principio hasta el fin, de forma que al final como mucho pueda ser entonada la coral "Ante tu trono me presento"; entonces no debemos quejarnos de nuestra vida fragmentaria, sino sentirnos dichosos de la misma."

Dietrich Bonhoeffer "Resistencia y sumisión"

04 febrero 2006

Los Santos Inocentes

Por Néstor Míguez *

Voz fue oída en Ramá,
grande lamentación,
lloro y gemido.
Es Raquel que llora a sus hijos
y no quiere ser consolada,
porque ya no están.
Jeremías 31,15. La Biblia

El día de los Santos Inocentes fue fijado en el calendario cristiano en recordación de la matanza de los niños de Belén, ordenada por Herodes, al enterarse del nacimiento de quien sería el Mesías. José recibe en sueños un aviso y huye con Jesús y María, pero los otros niños de la aldea son asesinados. Saramago, en El Evangelio de Jesucristo hace de este momento un eje de su novela. El episodio original es narrado en el Evangelio de Mateo, que toma esta cita de Jeremías como su motivo.

Mateo no dejó que se borrara la memoria de aquel Herodes homicida. Herodes reparó el Templo y destruyó al pueblo. El (pero no sólo él), que llega al trono amparado por el Imperio, termina matando a los hijos de su propia gente para no perder su injusto poder. Soldados contra niños, armas contra llantos, el terror como método del rey. El que teme perder su trono no puede sino ver amenazas en todo. Y las madres de los inocentes que no quieren ser consoladas... De paso, vale la pena recordar que el “nombre de guerra” del ex almirante Massera era justamente “Herodes”. Entre el Herodes bíblico y el argentino (no será también el nombre de guerra de algún otro...), hay un ida y vuelta del relato.

Desde mi Argentina de veinte siglos después me arrimo a Mateo mientras escribe su Evangelio. Me siento junto a su mesa de trabajo, le acerco una taza de café, y le digo:
–Los comentaristas debatirán dentro de varios siglos, querido Mateo, si tu relato es histórico, si se ajusta a los hechos, o cómo justificar teológicamente que mueran inocentes para salvar al salvador. Incluí tranquilo estos datos, hermano, la historia los hará verdaderos. Yo te digo, desde mi triste experiencia, que los hechos se ajustan a tu relato. Una y otra vez los injustos aliados del Imperio resguardan su poder matando inocentes. Lo llaman “guerra preventiva”, los nombran “daño colateral”, tristes copias, hechas con pantógrafo, del prevenido Herodes...

Mateo hace una cara rara, en su mundo no existe el café y su sabor le sorprende. Yo continúo:
–Es más, le digo, yo conozco esas madres que no quieren ser consoladas. Tienen nombres: se llaman Azucena Villaflor, Adela Antokoletz, Nora Cortiñas, Hebe de Bonafini, Estela Carlotto.... Algunas padecieron la misma suerte que sus hijos, otras murieron ya, otras viven sin dejarse consolar, sin bajar los brazos que reclaman, cada una a su manera, sin dejar de dar sus vueltas frente a la casa de Herodes, en la plaza de puebladas y de muertes, plaza de pueblo y traiciones, reclamando por sus hijos. Sus pañuelos blancos en la cabeza son emblema de un dolor que se hace lucha. Esas madres que no aceptan el consuelo, porque su dolor es parte (parto) de su lucha. Son esas abuelas infatigables que rebuscan en los rastros del horror porque saben que allí todavía pueden estar, escamoteados, los herederos de sus sueños.

Me exalto con mi propio discurso, me olvido de Mateo y sigo, hablando ante la pared de adobe de esa choza de lo que es ahora el sur del Líbano (se supone que Mateo escribió su Evangelio en esa zona), secular conocedor de esos mismos horrores (1982, Sabra y Shatila). Veo esos queridos rostros conocidos y otros desconocidos, igualmente queribles en su espanto. Yo también, como Mateo cuando escribe, voy viendo pasar los hechos a medida que los digo. “Clamen, madres del dolor y la esperanza. No dejen de clamar por los siglos, madres de Ramá y de Belén. Con las madres de Irak y de Gaza, y nuevamente de Belén. Con las madres de Auschwitz o de Armenia, y de todos los genocidios de la insensata historia humana. Griten y lloren con las madres de todos nuestros pueblos de la América indígena, diezmados en sus propias tierras por el afán homicida del conquistador lanzado en la búsqueda del oro y el poder. Griten con las madres de Soweto, con las de Hiroshima, con los millones de madres de holocaustos de inocentes que la soberbia, la ambición y el prejuicio siembran en nuestra historia. Con las madres de Biafra y de Haití, viendo a sus niños morir en el hambre impuesto, en la miseria calculada. Junten sus voces desgarradoras con las madres de los niños nacidos deformes por la contaminación insensata de tierras y aguas, o en los infiernos desatados por el napalm en Vietnam. Júntense los millares y millones de esas voces que han visto pisadas, no la cabeza de la serpiente, sino la cabeza de sus niños, por las hordas homicidas que una vez tras otra los Imperios y sus aliados, provistos con las armas del hierro o del dinero, han desatado sobre los pueblos indefensos. Que sus gritos de espanto resuenen siempre, sin ceder ante las ofertas del consuelo de los compradores de conciencias. No oigan las palabras dulces con las que las quieren ablandar los predicadores de las reconciliaciones indignantes. Que nunca se detengan en su empecinado lamento, esa desbocada exigencia de vida, esas vueltas interminables en las plazas de los pueblos; que no se acalle ese clamor de justicia que se levanta desde el fondo de los siglos y llega hasta hoy, para que el Imperio nunca duerma sin sentir, aunque se tape los oídos, que sus masacres no han quedado en el olvido.

Mateo me mira atónito. Hay nombres que le suenan extraños, situaciones que le suenan conocidas. “Escribe, querido Mateo, hermano. Escribe que tus palabras convocan a miles en todos los tiempos. La historia hará tristemente cierto tu cuento, alentadoramente fiel tu Evangelio. Sigue escribiendo este espejo del alma humana, sigue adelante y no te detengas hasta la resurrección necesaria”, le digo, como si el Espíritu no se lo hubiera dicho ya.

* Pastor de la Iglesia Evangélica Metodista, profesor de Nuevo Testamento del Instituto Universitario Isedet.

Publicado por Página 12, 28 de diciembre de 2005

02 febrero 2006

Bonhoeffer I

"Creo tener la certeza de que no lograré la clarividencia y la sinceridad interiores a menos que empiece a actuar consecuentemente con el Sermón de la Montaña... Y es que hay cosas por las que merece la pena comprometerse del todo. Y me parece que la paz y la justicia social, o sea Cristo en el fondo, lo merecen".

Dietrich Bonhoeffer
Carta dirigida a su hermano Karl-Friedrich, 14 de enero de 1935

24 agosto 2005

Mediador mediocre

"Patético". Fue la primera expresión que escuché ayer al momento en que corrían por todo el mundo las declaraciones beligerantes de Pat Robertson. No me sorprende. En los últimos años hemos visto a varios líderes evangélicos, reconocidos mundialmente, patrocinando asesinatos masivos y sonriendo para la foto.

Pareciera que las relaciones internacionales estuvieran fuera del universo de la ética. Pareciera que hay religiosos empecinados en borrar con el codo el quinto mandamiento. Pareciera, una vez más, que el evangelio ha claudicado frente a la seducción del poder.

Quizás Ricardo Gondim tenga razón y esta sea una nueva señal acerca del fin del movimiento evangélico tal como lo conocemos, un movimiento lleno de agendas institucionales pero carente de una espiritualidad vivificante.

Frente a noticias como esta, dos consejos que nos ayudan a manterner nuestra salud interior: aceitar nuestro discernimiento y sacarnos de encima tanto mediador mediocre.

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22 agosto 2005

Dichos dichosos IX

Parecía que no volvía más... cual fénix, aquí estoy de nuevo.
Para el presente, y para el tiempo por venir, la paz es el tesoro con el cual la humanidad aún no ha sabido enriquecerse. Gracias Proverbia!



"Cuando me preguntaron sobre algún arma
capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica
yo sugerí la mejor de todas: la paz"
Albert Einstein
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"Si queremos un mundo de paz y de justicia
hay que poner decididamente la inteligencia
al servicio del amor"
Antoine de Saint-Exupery
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"La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla"
Juan Luis Vives
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"La paz es para el mundo lo que la levadura para la masa"
El Talmud
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"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"
François de la Rochefoucauld

25 junio 2005

Dichos dichosos VIII

Sobre la música, esta vez desde Citas y Refranes

"La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía"
Ludwig Van Beethoven
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"La música es una cosa amplia, sin límites, sin fronteras, sin banderas"
León Gieco
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"Sin música la vida sería un error"
Friedrich Nietzche
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"No basta con oír la música; además, hay que verla"
Igor Strawinsky

22 junio 2005

Noche de Wetripantu

Anochece. Una mano dibuja en los vidrios
el rostro de una helada, cuyo nombre ha olvidado.
Los manzanos sueñan la felicidad
de compartir el mundo con los pájaros.
La Nueva Salida de Sol ilumina
el camino de los perdidos.
El invierno hunde sus pies
dejando una huella sin forma.
La estación de las lluvias es nuestro único consuelo.
Noche de Wetripantu. Un nuevo orden perdura en las cosas.
La memoria recupera el silencio
anterior a la palabra.

Poema mapuche

Wetripantu

Hoy se celebra el Wetripantu, año nuevo mapuche. Que esta nueva salida del sol renueve la esperanza del pueblo y de nuevas fuerzas para seguir luchando. Marici Weu!!!

20 junio 2005

Día del padre

Ñanquito,

Aun en mi melancolía me resisto a encontrarte sólo en el recuerdo.
Aun pienso que te llamo y me contestás alegre, como siempre y a pesar de todo.
Aun me duele el pecho cuando pienso en tu vida, en tu partida y en cuanto te extraño en estos días.
Aun te espero y te esperaré en mi peuma y tendremos nuestro pentukun.

Extrañé todo,

Gabriel

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No sé lo que he soñado...

No sé lo que he soñado
en la noche pasada;
triste muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
sé que aún me quedan lágrimas.
Gustavo Adolfo Bécquer

17 junio 2005

Horas de junio


Vuelvo a ti, soledad, agua vacía,
agua de mis imágenes, tan muerta,
nube de mis palabras, tan desierta,
noche de la indecible poesía.

Por ti la misma sangre —tuya y mía—
corre el alma de nadie siempre abierta.
Por ti la angustia es sombra de la puerta
que no se abre de noche ni de día.

Sigo la infancia en tu prisión, y el juego
que alterna muertes y resurrecciones
de una imagen a otra vive ciego.

Claman el viento, el sol y el mar del viaje.
Yo devoro mis propios corazones
y juego con los ojos del paisaje.

Junio me dio la voz, la silenciosa
música de callar un sentimiento.
Junio se lleva ahora como el viento
y el alma inútilmente fue gozosa.

Al año de morir todos los días
los frutos de mi voz dijeron tanto
y tan calladamente, que unos días
vivieron a la sombra de aquel canto.
(Aquí la voz se quiebra y el espanto
de tanta soledad llena los días.)

Hoy hace un año, Junio, que nos viste,
desconocidos, juntos, un instante.
Llévame a ese momento de diamante
que tú en un año has vuelto perla triste.

Álzame hasta la nube que ya existe,
líbrame de las nubes, adelante.
Haz que la nube sea el buen instante
que hoy cumple un año, Junio, que me diste.

Yo pasaré la noche junto al cielo
para escoger la nube, la primera
nube que salga del sueño, del cielo,
del mar, del pensamiento, de la hora,
de la única hora que me espera
¡Nube de mis palabras, protectora!
Carlos Pellicer
Poeta mexicano
(1897-1977)

21 mayo 2005

Dichos dichosos VII

Lo inexorable, simpre desde Proverbia

Los cobardes mueren muchas veces
antes de su verdadera muerte;
los valientes prueban la muerte sólo una vez.
William Shakespeare
______________
¿De qué otra forma se puede amenazar
que no sea de muerte?
Lo interesante, lo original,
sería que alguien lo amenace a uno
con la inmortalidad.
Jorge Luis Borges
______________
La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte
porque no han hecho nada de su vida.
Peter Alexander Ustinov

10 mayo 2005

Acto de abandono

La siguiente oración fue encontrada en un bolsillo del saco del presidente Kennedy el día de su asesinato. Profunda e inspiradora.

"Acto de abandono"

En tus manos, oh Dios, me abandono,

modela esta arcilla, como hace con el barro el alfarero.

Dale forma y después, si así lo quieres, hazla pedazos.

Manda, ordena ¿Qué quieres que yo haga?

¿Qué quieres que yo no haga?

Elogiado y humillado, perseguido,

incomprendido y calumniado,

consolado, dolorido, inútil para todo,

sólo me queda decir a ejemplo de tu madre:

"Hágase en mí según tu Palabra".

Dame el amor por excelencia, el amor de la cruz;

no una cruz heroica

que pudiera satisfacer mi amor propio;
sino aquellas cruces humildes y vulgares
que llevo con repugnancia.
Las que encuentro cada día en la contradicción,
en el olvido, el fracaso, en los falsos juicios,
en la indiferencia, en el rechazo
y el menosprecio de los demás,
en el malestar y en la enfermedad,
en las limitaciones intelectuales
y en la aridez, en el silencio del corazón.
Solamente entonces Tú sabrás que te amo,
aunque yo mismo no lo sepa,
pero eso basta.

Amén

07 mayo 2005

Gracias Papá!!!

Visita PEU KAYAL a la memoria de mi padre,

Clodomiro Ñanco Quiñenao